Conoce México desde casa: San Andrés Mixquic

San Andrés Mixquic

 

Mixquic, un pueblo aguerrido

En sus orígenes este pueblo era una isla rodeada por los bellos lagos de Chalco y Xochimilco, su fundación ocurrió en el año 1168 por las culturas chichimecas, chalcas y cuitlahuacas. El nombre Mixquic proviene del náhuatl mizquitl que significa mezquite, y del locativo co, “dentro de” o “sobre”, todo junto se traduce como el Lugar de Mezquites.


Debido a su privilegiada ubicación, su actividad principal era la pesca y el sembrado de granos en las novedosas chinampas, sistemas artificiales de cultivo, construidos a través de capas de piedra, cañas y tierra en zonas donde el agua era el principal recurso natural, esto permitió la producción de verduras y flores. 


Durante el Virreinato, Mixquic fue el encargado de abastecer a la Ciudad de México con pescado blanco, ajolotes, frijol, maíz, entre otros alimentos de sus hortalizas. 

En la segunda mitad del siglo XX fue uno de los pueblos que se unió al movimiento EZLN para exigir la independencia de sus tierras y chinampas. 

San Andrés Mixquic

El exconvento de San Andrés Apóstol y el Teocalli

Los monjes agustinos fueron los encargados de evangelizar a este pueblo en 1537, por lo que obligaron a sus habitantes a construir sobre el teocalli mixquica (templo), un convento. La iglesia se derrumbó en un sismo y a pesar de que fue reconstruida, la torre del campanario sigue separada del convento. 

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El patio conserva los vestigios del teocalli que incluyen 4 joyas arquitectónicas: un Chac-Mool (mensajero de los dioses); la figura en piedra de Mixquixtli (diosa de la vida y la muerte); aros labrados en piedra para el jugo de pelota, y las columnas, también de piedra, talladas con la cabeza de Quetzalcoátl.


La parroquia y el Señor de las Maravillas

Este templo es muy particular, ya que está construido con piedra volcánica. La fachada, terminada en 1620, está decorada con un arco de medio punto y una ventana circular correspondiente al coro. Un detalle histórico es el portón de madera que conserva los chapetones y clavos originales.

Mictlantecuhtli


El interior, con sus tres naves, es amplio y limpio, tan sólo adornado con hojas de acanto y pequeñas cabezas de ángeles. Vale la pena recorrerlo para encontrar al Señor de las Maravillas, un cristo de caña de maíz con cabello natural y corona de latón. 


El atrio-panteón es, probablemente, uno de los pocos que sobrevivieron a las clausuras de la Reforma, que por razones de higiene trasladaron los panteones fuera de los templos. En este espacio fueron encontrados muchos objetos prehispánicos, los cuales se exhiben en el Museo Comunitario San Andrés Mixquic, donde podrás ver algunas figuras de guerreros finamente labrados en tezontle, entre otras reliquias arqueológicas.

San Andrés Míxquic


Cinco cruces y dos casonas

Otro aspecto maravilloso de este pueblo mágico son sus cinco cruces de piedra, que forman un marco alrededor de la parroquia. Cuatro de ellas fueron talladas al inicio del siglo XX y en conjunto representan a los cinco barrios de Mixquic. Este recorrido es conocido como el Sendero de las Cruces y se camina en Semana Santa, jueves de Corpus, entre otras festividades. 

Encontrar las cinco cruces es un pequeño viaje colorido por las entrañas del pueblo, a su paso también podrás ver las dos casonas más antiguas de la comunidad, que aún se mantienen en buenas condiciones.


Día de Muertos en Mixquic: La alumbrada

Este bellísimo ritual comienza al caer la tarde del 02 de noviembre, donde el pueblo entero camina hacia el panteón con cientos de velas encendidas. Familias de todos los barrios cargan cazuelas con alimentos, bebidas, incienso y, por supuesto, flores de cempasúchil.


La comparsa de luz amarillenta entre la oscuridad parece un cuadro de acuarelas donde es difícil distinguir las flores de los vivos, el incienso de los muertos, lo muerto de lo vivo. Es esta la atmósfera de todos los panteones en México, pero que, sin duda, en Mixquic el Día de Muertos se escenifica entre el pasado prehispánico, el Virreinal y el actual. 


Admirar el atrio de la parroquia repleto de ánimas, cantando alrededor de sus tumbas floridas, compartiendo los alimentos humeantes, las bebidas espirituosas, las risas que escandalizan, es una experiencia fuera de la realidad, como muchas de las tradiciones mexicanas.

La alumbrada Mixquic

Después de admirar el panteón, visitar las casas de la comunidad es una actividad típica, ya que todas las familias abren las puertas de su hogar para presumir sus increíbles ofrendas, por si fuera poco te invitan café y pan de muerto, un gesto tradicional de nuestros pueblos.


Parte de las decoraciones de la alumbrada también son los enormes tapetes de aserrín con preciosas figuras, las estrellas de papel iluminadas (para guiar a las almas) y las calaveras de cartón.


Delicias chinamperas

Sin comida, ésta no sería una celebración. Por ello, el próximo año te recomendamos que pruebes los antojitos elaborados con maíz, como los tlapiques, las gorditas de nata, los tlaxcales, los tamales de elote o de frijol, el chileatole y los esquites con chorizo.


El Día de Muertos en Mixquic fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2016. Actualmente, este territorio chinampero posee 1,000 hectáreas de hortalizas y 600 hectáreas de lagunas que abastecen a la Central de Abastos con verduras. Forma parte de los 21 barrios mágicos de la capital, y su bellísimo panteón fue inspiración para diseñar los escenarios de la película Coco.


San Andrés Mixquic Cafrina

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